Por más que el título parece ser elocuente. Este post no tiene nada quer ver con una persona en sí. Sino con toda una familia. La familia de la hermana de mi madre, una tal tía Coco. No es por despecho ok?, pero este post es para tí.
Si bien tu cabeza rayadita no vale la pena ni siquiera un par de líneas. Yo me tomaré mi tiempo para lanzar lo que creo de tí. Para empezar siempre traté de llevar la fiesta en paz. Venimos de mundos diferentes, por más que mi madre sea tu hermana, tú, al menos para mí, eres de otro planeta.
Lo único que me hacía sentir bien en tu casa era que siempre había refresco helado para tomar y además harta comida. El resto siempre fue una mierda.
Podría esto parecer algo faltoso. Sin embargo, quisiera analizar dónde diablos empezaron nuestras diferencias. Fue aquel día en que revisaste las cosas de mis cajones. Nadie tiene derecho a meterse en la vida de los demás. Peor todavía si encuentras algo y de inmediato vas a chismearle a mi mamá. Esa boca floja costó un año muy duro para ambos.
Sé que muchos pueden pensar ,vamos, una tia quiere lo mejor para su sobrino, y que vaya, que el muchacho de 20 tenga enamorada y tú hayas encontrado un sostén en mi closet no es para nada sano, la actitud que tomaste fue cruel.
Cruel porque mi madre es nerviosa y se alocó cuando se enteró de esto del brasier, más cuando se enteró que mi novia es de la selva, la peor de las blasfemias para la peor de las madres prejuiciosas.
En fin. Yo dejé pasar aquella vez en que me lloraste diciendo que tú no le habías dicho a mi mamá y que fueron los ángeles los que le contaron. Sabía de tu embuste, que por el cinismo pasó a ser casi una broma. Pero no sabía que ese embuste había envuelto también a tus hijos, a quienes de alguna manera consideraba mis amigos.
Danilo y javicho, porque con ellos me he contactado nada más, han tenido una actitud de mierda conmigo. Los he llamado en esta semana y me han tratado como un pedazo de basura. Quizás no tienen la obligación de ponerse en mi lugar. O quizá no les da el sentido común para imaginar que si la situación hubiera sido a la inversa, ellos hubieran pateado a mi madre por metiche.
Yo, sensible aunque no parezca, me sentí algo triste cuando escuché los tratos de estos dos sujetos. Pero felizmente escuché las palabras sabias ” Uno no tiene necesariamente que llevarse bien con la tia y los primos”.
Y sí, en realidad ellos no significan nada para mí. Quizás nunca significaron más que un par de buenos almuerzos y de harto refresco. Nada más.


Por favor.